Sigue al vicio...
Intentar explicar el fenómeno del cine 'amarillo' es adentrarse a un cóctel extraño para los ojos de los occidentales, porque adentrarse a una cultura cuyas bases difieren tanto de las nuestras es una tarea vertiginosa. Decir que los fantasmas 'melenudos' colman las cintas asiáticas 'porque sí' es un grave error producido por el alto impacto de las películas occidentales. Cuando hablamos de espíritus asiáticos, debemos recurrir a diversas clasificaciones que pueden variar entre artículos ordinarios, animales fantasmas, deidades diversas, transformaciones humanas, monstruos y goblins.

Los Yurei.
Aquí tenemos a los clásicos 'yurei', espíritus que aparecen en la tierra cuando sus almas no recibieron un apropiado rito funerario o la muerte no ha sido natural (asesinado, suicidio, accidente, negligencia) comúnmente se ven influenciados por fuertes sentimientos negativos (odio o venganza, por ejemplo) Los yurei vagan por nuestro atados a una persona o un lugar y son tan poderosos que pueden extender su venganza hacia más allá de su zona de actuación.
Para volver como 'yurei' es necesario ser poseedor una gran fuerza emocional o una descomunal habilidad psicológica. Estos fantasmas sólo encuentran su paz cuando cumplen su objetivo o reciben los necesarios ritos funerarios.
Dependiendo de su nivel de fuerza, estos espíritus reciben un nombre distinto. Los 'Onryo' (habituales en las películas) son aquellos que permanecen en nuestro mundo para cometer su venganza a un nivel que los occidentales no estamos acostumbrados (es decir, no hacia el sujeto que la provoca, sino a cuanto inocente se le cruce) e incluso pueden permanecer en nuestro plano existencial aún luego de haber consumado todos sus objetivos... de hecho sus emociones pueden ser inmunes a los ritos de purificación.
Su aspecto.
A fines del siglo XVII los fantamas japoneses (que antes no se diferenciaban de otro ser humano)

comienzan a cambiar gracias al popular juego Hyakumonogatari Kaidankai que simplemente consistía en encender cien velar e ir caminando alrededor de ellas contando a los otros jugadores historias de fantasmas.
Cada vez que se finalizaba una de esas
historias se apagaba una vela, quedando cada vez más a oscuras, e invocando así alguna presencia del otro mundo.
Escena final, 'Kaidan Restaurant' los tres protagonistas juegan al Hyakumonogatari Kaidankai.
La fama de los yurei creció rápidamente, trasladándose a artes como la pintura o el teatro japonés. Fue en este último donde se comenzó a hacer típico algunos de los elementos que
facilitaban al público la identificación de un espíritu. Primero tenemos al aiguma (así se llama el maquillaje blanco que los actores llevan sobre su rostro) y luego al kimono mortuorio katabira. Básicamente, se cree que el color 'blanco' limpia el alma del difunto para que pueda ascender al cielo.
Las mujeres.
Los yurei pueden ser hombres o mujeres, pero normalmente son 'ellas' las que suelen volver en forma de Onryo para vengarse de los grandes padecimientos sufridos. Por su parte, los fantasmas masculinos se reservan para las muertes heroicas en batallas (cosa no tan descabellada si pensamos en el antiguo régimen mundial)
Su cabello.
No menos importante, al igual que el color de la piel y las ropas, las pelucas ayudaban a destacar al personaje. Negro, largo y alborotado. Largo gracias a la creencia popular de que el pelo sigue creciendo luego de muerto, negro por pertenecer a la taza media de los orientales, y alborotado
por creencias tradicionales.
Antiguamente, las mujeres de Oriente cuidaban mucho de sus cabellos. Pensaban que su larga cabellera poseía un alma y por lo tanto debían mantenerlas contentas. El cabello alborotado y en extraños movimientos es emoción contenida, como un cólera profundo que una mujer deja escapar para obtener su venganza.
Etiquetas: Asia, fantasmas, leyendas, películas, recomendado, terror

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