
Risas inocentes, imaginación indomable, vocesitas canturronas llamándome por mi nombre... Amo a los niños, amo a todos mis sobrinos adoptivos, amo jugar con esos 'peques' hasta cansarnos para luego tomar la leche con galletitas y esperar el inicio de esos programas tontos con colores tan llamativos...
Amo a los niños, pero a los niños de los otros. Yo no quiero ser madre y eso es algo que nadie quiere comprender. No me importa que sea lo natural, no me importa ser llamada egoísta. Que les den y bien dado, después de todo: aquellos seres que preferimos no tener hijos... la vida nos recompensa con sobrinos.

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